
DOMINGO DE RESURRECCIÓN
SIN LA RESURRECCIÓN NO HAY CRISTIANISMO
Creer en la resurrección de Jesús es lo principal de la fe cristiana, o mejor dicho, aquella verdad de la cual depende todo lo demás.
Sobre la resurrección de Jesús está construido todo el edificio del cristianismo y sin ella ese edificio se viene abajo.
El que no cree en la resurrección no es cristiano. San Pablo lo dice claramente: “si Cristo no hubiera resucitado, yana sería nuestra predicación y yana sería nuestra fe” (1 Cor 15, 14).
Es decir, todo quedaría sin sentido, todo se vaciaría, se reduciría a nada. Si Dios no hubiera resucitado a Jesús de entre los muertos, no existiría ni la Iglesia, ni la religión cristiana y se vaciarían los libros del Nuevo Testamento.
Lo primero que hacen los discípulos cuando salen de su escondite, es anunciar la resurrección; no comienzan a hablar ni del amor, ni de la vida eterna, ni de los sacramentos, ni de la Iglesia.
El día de Pentecostés San Pedro dice sin rodeos: “Israelitas, ¡escuchen! A Jesús el nazareno…, al que ustedes mataron clavándolo en la cruz... Dios lo resucitó... y nosotros somos testigos de ello” (Hch 2, 22ss: 3, 14ss 4, 10ss: 5. 31ss; 10, 39ss; 13, 28ss; 17, 31ss; 26, 65ss).
Podemos decir que con la resurrección comenzó la religión cristiana. La resurrección de Jesús es la fuerza que echó a andar todo; es como el momento en que la semilla se rompe y comienza a aparecer la planta; sin esa explosión de la semilla no hay árbol, ni flores, ni frutos.



























